LA DIETA LOCAL A LO LARGO DE LA HISTORIA
Durante el primer encuentro del Foro “Cocinando la identidad
gastronómica de Mendoza”, el arqueólogo Horacio Chiavazza sintetizó la dieta de
los mendocinos a lo largo de la historia.
“Los incas, en su proceso expansionista durante el siglo XV,
bajaron desde el Cusco por toda la zona andina y llegaron hasta la zona del río
Diamante, justamente en Mendoza. Hay documentación histórica que demuestra que
se instalaron en Uspallata, en Pucará y en los Paredones del Inca. Y ya
instalados aquí pusieron un énfasis fuerte en la producción de maíz.
Pero cuando llegaron los españoles a Mendoza habían pasado
40 años de la caída del Cusco y toda la plantación de maíz había quedado
obsoleta”, resaltó, indicando que durante esos años los alimentos más
autóctonos de la zona fueron el maíz, la calabaza, la quinoa y el poroto. “De
acuerdo a lo que se ha investigado, creen que el sistema de explotación tiene
más de 2.000 años en Mendoza. Había un sistema de producción hortícola que fue
reforzada por la población arcaica”, destacó el investigador.
Ya durante la dominación colonial, en la dieta predominó el
pescado (algo impensado para estos años, aunque en ese tiempo Mendoza estaba
rodeada de lagunas y ciénagas). “Incluso en el siglo XVI el pescado seco se
exportaba a Chile y se han encontrado esqueletos completos de pescado, que se
procesaba en la zona y se consumía hervido”, destacó Chiavazza.
Para el arqueólogo, el consumo y la producción de maíz se
tomó y dejó varias veces en el tiempo. “Lo que fue siempre una constante en
Mendoza es el consumo de guanaco y de huevos de ñandú. Hay registro de
poblaciones que habitan desde hace 12.000 años y la pesca y la caza siempre han
sido una constante para alimentarse”, continuó, y resaltó que las técnicas de
cocción desde siempre han sido hornos (hechos en pozos con arcilla arenosa) y
asados al fuego.
La dieta en aquellos años incluía algunos roedores (que hoy
no se encuentran en Mendoza debido a la variación del clima), huevos de ñandú
crudos y pichis o armadillos (que hoy, al igual que los guanacos, son especies
protegidas). “Eran sociedades de muy baja escala demográfica, muy poca gente.
Incluso, había más guanacos que personas. La dieta siempre ha sido muy proteica”,
resaltó Chiavazza.
De la vegetación autóctona los antiguos pobladores también
lograron sacar provecho. Árboles como el algarrobo, el chañar y el molle eran
fuente de alimento.
“El patay es un pan de harina de algarrobo que se sigue
elaborando y del chañar se puede preparar una chicha”, cerró el experto.
http://www.infovaticana.com/2014/11/27/por-primera-vez-una-mujer-gana-el-premio-ratzinger/

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